Marcelina y su baile

Marcelina es una mujer que le encanta lucir sus canas, cada una de ellas le recuerda la vida en la sierra, su tristeza, sus desamparos, pero también sus alegrías, sus animales, su chacra.
Se levanta muy temprano para ir a trabajar en el mercado de 10 de octubre de San Juan de Lurigancho, ella como muchas mujeres ha vivido situaciones de violencia que terminó cuando falleció su esposo. Marcelina tiene 3 hijas mayores y no quiere que pasen por lo que ella pasó. Un día, cuando regresaba de su puesto como todas las tardes, ve un grupo de mujeres bailando en el parque y se acerca con curiosidad.
Se le acerca Carmen, promotora de Mujer y Familia, la invita a participar diciéndole que ese es un espacio para que las mujeres suelten sus tristezas, compartan sus alegrías siguiendo los compases del baile adecuado especialmente para mujeres en edad reproductiva que han sufrido algún tipo de violencia o están muy estresadas por el día a día.
Marcelina se excusa diciendo que no contaba con el tiempo y los recursos. Carmen le explica que puede participar de forma gratuita y que todas merecemos darnos un tiempo para nosotras, hacernos un regalo.
Ahora Marcelina, todos los lunes y viernes, cierra rápidamente su puesto para poder asistir a sus sesiones de baile, entiende que participar en este grupo de terapia no es un tiempo perdido, es un tiempo valioso que ella misma se otorga. Marcelina actualmente anima a otras mujeres a participar.
Marcelina es una de las 20000 mujeres de San Juan de Lurigancho que han participado en los programas de la Asociación Peruana Mujer y Familia.
Te invitamos dar un donativo para fortalecer el espacio terapéutico de la Asociación Peruana Mujer y Familia, para que más mujeres vivan una vida libre de violencia.
Comparte esta historia y ayúdanos a que más mujeres sepan que somos un espacio donde pueden acudir.

SJL en emergencia

Todos somos uno. Ayudemos a nuestros hermanos de SJL

En estos momentos donde vecinas y vecinos de San Juan de Lurigancho lo perdieron todo, queremos poner nuestro granito de arena para ayudar.
Con las amigas de Heroínas Peruanas estamos realizando una pequeña campaña para recaudar fondos para donaciones de agua y alimentos en conserva. ¡En estos momentos todo suma!
Quienes deseen contribuir a la causa, pueden depositar en:
Banco: BCP
Cuenta: 194-35442512-0-16
CCI: 002-19413544251201699

Asociación Mujer y Familia y Equipo de Heroínas Peruanas

Ciclo mestrual

El periodo que pasa entre el primer día de una regla y el primero de la regla siguiente se denomina ciclo menstrual. Nuestro ciclo menstrual es habitualmente de 28 días, pero se considera normal que dure entre 21 y 35 días. Durante el ciclo menstrual, nuestro cuerpo se prepara para un posible embarazo.

Los dos o tres primeros años de regla es normal que los ciclos menstruales sean algo irregulares. Transcurrido este período, los ciclos menstruales suelen volverse más regulares y, por lo general, después del primer parto, los ciclos menstruales tienden a estabilizarse hasta llegar a los 40-45 años. A partir de esta edad se volverán de nuevo irregulares antes de que aparezca el período de la menopausia.

En un ciclo menstrual de 28 días podemos diferenciar dos partes de más o menos 14 días cada una de ellas. Durante estas dos fases de la menstruación podemos pasar del decaimiento a la euforia o de la inapetencia sexual a una subida de la libido. Estos cambios son debidos a las variaciones cíclicas de dos hormonas, los estrógenos y la progesterona.

Gracias a esta actividad hormonal el endometrio se descama cada 28 días, apareciendo la regla y, vuelve a regenerarse después.

 

La primera mitad del ciclo, del día 1 (primer día de la regla) al 14.

El acontecimiento más importante es la regla. Suele durar unos 5 días aunque puede oscilar entre 3 y 7 días. La cantidad de flujo menstrual que se suele perder varía muchísimo de mujer a mujer. Por lo general, el 70 % de las pérdidas se producen durante los dos primeros días de la regla y en los últimos días, observamos cómo la cantidad de pérdida va disminuyendo. Desde el primer día de la regla hasta el día 14 aproximadamente, nuestro cuerpo queda inundado por los estrógenos. Durante esta fase el óvulo acaba de madurar y es expulsado del ovario. Esa expulsión es la ovulación. El óvulo comienza a desplazarse a través de la trompa de Falopio que lo conduce hacia el útero. Alrededor de estos días, si un espermatozoide fecunda un óvulo y éste se adhiere a la pared del útero se inicia un embarazo. La primera semana, las defensas y la energía se resienten, mientras que la regla nos libera de la incómoda retención de líquidos de los días anteriores. Los últimos días de la regla son ideales para iniciar una dieta. La segunda semana se caracteriza por un tremendo subidón de la energía. Los estrógenos mejoran la calidad de nuestra piel y del cabello. La hiperactividad se refleja en que nos cansamos menos y rendimos más. La ovulación está cerca y la libido se dispara. Durante estos días es más fácil excitarse y llegar al orgasmo.

 

Durante la segunda mitad del ciclo…

La segunda mitad del ciclo, del día 15 al 28. Durante esta segunda fase los cambios que se suceden suponen la aparición de un cierto estado de debilidad. A lo largo de este período se produce un aumento de la progesterona que empieza a los 2 o 3 días de la ovulación.

La tercera semana del ciclo menstrual, la progesterona nos produce nerviosismo, reseca la piel y nos incita a comer más. Hay que aprovechar estos días para intentar quemar más adrenalina, para que nos tranquilice, yendo al gimnasio o practicando nuestro deporte favorito. Y es que, hasta que nos llega la regla, la progesterona se adueña de nuestro cuerpo. La cuarta semana y última semana del ciclo, el síndrome premenstrual nos puede provocar angustia y decaimiento físico. La acumulación de líquidos puede hacernos engordar algún kilito y provocar algunas molestias digestivas como son sensación de pesadez, hinchazón, náuseas o estreñimiento. Afortunadamente la llegada de la regla conlleva la desaparición de estas molestias por lo que resultan un alivio. La regla es el punto de partida del siguiente ciclo.

 

¿Cuáles son mis días fértiles?

Las posibilidades que tenemos para quedarnos embarazadas a lo largo de un ciclo menstrual variarán en función de qué días tengamos relaciones sexuales con nuestra pareja. De hecho, todos los días del ciclo pueden ser fértiles para quedarnos embarazadas, incluidos los días de la regla, ya que la ovulación puede variar de una mujer a otra, e incluso de un ciclo a otro.

Aun así, existen unos días en los que las mujeres tenemos mayor probabilidad de quedarnos embarazadas. Cuando el ciclo menstrual es de 28 días, lo más normal es que la ovulación se produzca, como ya hemos dicho, hacia el día 14º del ciclo. Los días más fértiles incluyen los 3 ó 4 anteriores y los 3 ó 4 posteriores al día de la ovulación, es decir, entre el 10º y el 19º día del ciclo.

 

¿Qué hago para no equivocarme?

Dado que nunca podemos estar seguras con antelación de si nuestro ciclo menstrual será exactamente de 28 días o no, si no queremos quedarnos embarazadas, lo mejor es tomar medidas anticonceptivas siempre que mantengamos relaciones sexuales.

Limpieza del pene

La limpieza es un aspecto importante para nuestra salud. En esta oportunidad revisaremos el aseo adecuado del pene.

  • Para evitar la acumulación de bacterias que generan mal olor, es fundamental saber lavar bien el pene, por eso lo primero que debes hacer cuando te encuentres en la ducha es echar hacia atrás tu prepucio y dejar el glande y el resto del pene expuestos.
  • Aplica un jabón suave, preferiblemente especial para la zona íntima, y lava muy bien de arriba a abajo, incluyendo también el glande o punta del pene. Es importante retirar el prepucio para limpiar el pene, pues si nada más lo haces por fuera realmente estás higienizando únicamente la capa exterior del falo, pero en el momento que tengas una erección y el prepucio retroceda, descubrirás que tu pene no está adecuadamente limpio y que cuenta con una especie de sustancia blanca que genera mal olor.

Una vez que hayas limpiado bien tu pene y retirado el jabón, recuerda además que debes también limpiar tus testículos, pasando igualmente jabón por la zona y masajeando suavemente para eliminar el mal olor producido por la sudoración.

Cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino es causado por un virus llamado virus del papiloma humano (VPH). Este virus se contagia por contacto sexual. El cuerpo de la mayoría de las mujeres es capaz de combatir la infección de VPH. Pero algunas veces, el virus conduce a un cáncer. Las mujeres que tienen mayor riesgo son las que fuman, las que han tenido muchos hijos, las que han utilizado pastillas anticonceptivas por mucho tiempo o las que tienen una infección por VIH.

Es posible que en un principio, el cáncer de cuello uterino no cause síntomas, pero más adelante puede haber dolor en la pelvis o sangrado vaginal. Suele tomar varios años para que las células normales del cuello uterino se conviertan en células cancerosas. El médico puede encontrar células anormales haciendo una citología vaginal o Papanicolau (Pap) al examinar las células del cuello uterino. También, puede pedirle que se realice un examen de VPH. Si los resultados son anormales, usted necesitará una biopsia u otros exámenes. Hacerse exámenes con regularidad, permitirá a su doctor encontrar y tratar cualquier problema antes que se convierta en cáncer.

El tratamiento puede incluir cirugía, terapia de radiación, quimioterapia o una combinación de estos. El tratamiento dependerá del tamaño del tumor, si el cáncer se ha propagado o si usted quisiera quedar embarazada más adelante.

Las vacunas pueden proteger contra varios tipos de VPH, incluyendo algunos que causan cáncer.

Cómo poner un condón

Si quieres que el condón funcione, debes usarlo correctamente. Por suerte, es muy fácil. Esto es lo que debes saber.

 

¿Cómo se usa el condón?

Desenrolla el condón sobre el pene erecto (firme), pero ANTES de que toque la boca o la zona genital de tu pareja (vulva, vagina, ano, nalgas y la parte superior de los muslos), y úsalo todo el tiempo que estés teniendo sexo. Esto ayuda a protegerte contra las ITS que se transmiten mediante contacto de piel a piel. También evita el contacto con la pre-eyaculación (líquido preeyaculatorio), que puede tener gérmenes que transmiten ITS y, que en ciertas ocasiones, puede contener esperma que puede causar el embarazo.

Los condones duran mucho tiempo, pero siempre debes revisar la fecha de vencimiento impresa en el envoltorio o en la caja. Abre los condones con cuidado para no dañarlo (no uses los dientes ni tijeras).

  1. segúrate de que el condón esté listo para desenrollarlo de la manera correcta: el borde debe estar hacia afuera, de manera que parezca un pequeño gorro y se desenrolle fácilmente. Puedes desenrollarlo un poco antes de colocarlo para asegurarte de que el lado correcto esté hacia fuera. Si te colocas el condón al revés accidentalmente, NO lo des vuelta para volver a usarlo; busca uno nuevo.
  2. Pellizca la punta del condón y colócalo en la cabeza del pene. Deja un poco de espacio en la punta para que se deposite el semen. Si no estás circuncidado, es posible que sea más cómodo tirar el prepucio hacia atrás antes de colocar el condón en la punta del pene y deslizarlo hacia abajo.
  3. Desenrolla el condón a lo largo del pene hasta llegar a la base. Puedes poner unas gotas de lubricante a base de agua o de silicona dentro de la punta del condón antes de ponértelo. También puedes agregar más lubricante a la parte externa del condón después de ponértelo en el pene. (El lubricante a base de agua o de silicona puede ser hacer que el sexo se sienta aún mejor y ayuda a evitar que los condones se rompan).
  4. ¡Ten sexo!
  5. Después de eyacular (venirte), sostén el borde del condón y retira el pene del cuerpo de tu pareja. Debes hacer esto ANTES de perder la erección, para que el condón no se afloje demasiado y deje salir algo de semen.1Con cuidado, quítate el condón lejos de tu pareja, a fin de no derramarle semen por accidente. Tira el condón a la basura; no lo tires por el retrete (puede obstruir las tuberías).

Los condones no pueden reutilizarse. Usa un nuevo condón cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. También debes usar un nuevo condón si cambias de una clase de sexo a otra (por ejemplo, de sexo anal a sexo vaginal).

Infecciones vaginales

Casi todas las mujeres sufren alguna vez en su vida las consecuencias de una infección vaginal y son conscientes de lo molesto y doloroso que puede llegar a ser. Entre los síntomas, destacan un flujo vaginal de un color distinto al habitual, más denso y con un olor diferente, ardor al orinar, dolor e inflamación en la zona que rodea a la vagina y molestias durante las relaciones sexuales.

Los principales causantes de vaginitis o vulvovaginitis son ciertos organismos vivos, como bacterias, hongos o virus, pero también agentes externos, como productos para la higiene íntima o espermicidas.

Estos son los tipos de infecciones vaginales más comunes:

 

Vaginitis infecciosa
Infección por Chlamydia o Clamidiasis:

Esta enfermedad está causada por la bacteria Chlamydia trachomatis (Clamidia) y en la mayoría de los casos, es asintomática, lo que dificulta su diagnóstico. Las señales más comunes son secreciones de tono más blanquecino con un olor distinto al habitual, sangrado y dolor. Es muy importante acudir al médico porque si se deja avanzar esta infección, puede dañar los órganos reproductivos de la mujer y causar infertilidad.

Vaginosis bacteriana:

En este caso, existen síntomas más evidentes, como un flujo débil y secreciones blancas o grisáceas con olor parecido al del pescado. También puede ir acompañada de picores en la zona externa de la vagina y escozor al orinar.

Candidiasis vaginal:

Su nombre se debe al hongo que la produce, el candida albicans, que está presente de forma natural en el organismo. El problema surge cuando se reproduce masivamente debido a cambios en la acidez de la vagina. La candidiasis es una de las infecciones vaginales más comunes e incómoda, pues los síntomas pueden derivar en una irritación tan molesta que resulta difícil de soportar. Estos incluyen hinchazón, además de picor o ardor en la zona de la vulva. El flujo vaginal adquiere un tono blanquecino amarillento y es más denso de lo habitual, tipo queso cottage.

Vaginitis tricomoniasis:

El síntoma más característico es una secreción de tono amarillento o verdoso con olor a moho, además de ardor y picores en la vagina. El tratamiento con antibióticos se debe aplicar a ambos miembros de la pareja para evitar que la infección reaparezca en el futuro.

 

Vaginitis no infecciosa

Es la inflamación de la vagina o de la vulva y la vagina (vulvovaginitis) que surge por el uso de espermicidas, desodorantes o duchas vaginales, por llevar ropa ajustada o por falta de higiene.

Todo ello provoca una reacción alérgica, que incluye dolor en la pelvis, picor y ardor, así como exceso de flujo. Este tipo de malestar puede afectar incluso a niñas en edad previa a la pubertad.

También se dan casos durante la menopausia debido al descenso de hormonas. Esta situación puede generar sequedad vaginal, causando dolor o ardor durante las relaciones sexuales. Para tratarla, se recetan lubricantes con estrógenos que curan la zona y ayudan a que el dolor disminuya.

Las mujeres que presentan alguno de estos síntomas deben visitar a su ginecólogo para que realice una exploración y diagnostique a tiempo el tipo de infección vaginal que está afectando a la paciente. De este modo, recetará el tratamiento más eficaz con una serie de recomendaciones higiénicas para evitar que la infección reaparezca.

Prevención de las infecciones vaginales

Una higiene correcta y mantener la zona seca es fundamental para prevenir infecciones vaginales. Evita la ropa muy ajustada y los baños calientes prolongados.

 

¿Cómo prevenir infecciones vaginales?

Para la mayoría de las mujeres, los síntomas de infecciones vaginales son simplemente una molestia, ya que una infección vaginal por levaduras rara vez es peligrosa. Sin embargo, se pueden tomar medidas para prevenir este tipo de infecciones.

 

Cuidado personal

El cuidado personal y la higiene son muy importantes en lo que respecta a la prevención de las infecciones vaginales por levaduras. Asegúrate de:

  1. Lavarte bien. Mantener la vagina limpia no solo te ayudará a mantener un olor fresco, sino que también puede ayudar a prevenir las infecciones por hongos. Al bañarte asegúrate de limpiar los pliegues interiores de la vagina, donde es probable que crezca la levadura.
  1. Secarte a fondo. Debido a que la levadura prospera en ambientes húmedos, es importante secar toda el área vaginal después de tomar una ducha o un baño. Incluso puedes utilizar un secador de pelo a una graduación baja y fría para deshacerte del exceso de humedad.

 

¿Qué me pongo para prevenir las infecciones por levaduras?

La forma de vestir puede afectar tu riesgo de desarrollar una infección vaginal por levaduras. Para prevenir este tipo de infecciones, mantén estos consejos en mente:

  • Ir natural. La ropa interior algodón absorbe la humedad, manteniendo el cuerpo seco. Por otro lado, el nylon y otros tejidos sintéticos mantienen la humedad cerca de la piel, estimulando el crecimiento de la levadura.
  • Cámbiate de ropa. No te quedes en ropa de gimnasio sudoroso o un traje de baño mojado. Ponte ropa seca tan pronto como sea posible. También cambia tu ropa interior a menudo para evitar la humedad.

 

Lo que debes evitar para prevenir las infecciones vaginales

Algunos productos cosméticos pueden fomentar la producción de levadura. Evita:

  • Las duchas vaginales. Las duchas vaginales [lavar el interior de la vagina con líquido] destruyen no solo las bacterias dañinas, sino también las que mantienen la levadura bajo control. Las duchas vaginales también lavan la capa protectora natural de la vagina, que deja más susceptible a la levadura y otras infecciones vaginales.
  • Jabones perfumados, baños de burbujas y aerosoles femeninos. Los perfumes pueden ser irritantes para el área sensible dentro de la vagina y pueden aumentar el riesgo de contraer una infección por levaduras. También evita compresas y tampones higiénicos perfumados y papel higiénico de colores o estampados.
  • Limita el calor. Los organismos de levadura aman ambientes cálidos (y húmedos). Lo mejor es evitar tomar baños calientes prolongados o sumergirse en una tina caliente. Tampoco uses ropa ajustada que impida la circulación del aire alrededor de la zona de la entrepierna, especialmente en verano.
  • Otras recomendaciones para prevenir las infecciones vaginales. Al igual que con la mayoría de las enfermedades y las infecciones, el cuidado de tu cuerpo y salud en general puede ayudarte a mantenerte sano. Asegúrate de:
  • Dormir lo suficiente. Por lo general, el sistema inmunológico ayuda a mantener la levadura bajo control. Pero si duermes poco, tu sistema inmunológico puede no ser capaz de hacer su trabajo. Trata de mantener un horario regular de sueño y evitar el ejercicio, la cafeína y las comidas pesadas dentro de tres horas antes de acostarse. Enfermedades inmunológicas como la diabetes y el VIH también pueden aumentar el riesgo de infecciones por hongos. Además, si tienes diabetes, es importante mantener tus niveles de azúcar en la sangre bajo control para prevenir las infecciones por hongos.
  • Cambia tu dieta. Algunos estudios sugieren que el consumo de yogur con cultivos activos puede ayudar al cuerpo a combatir el crecimiento excesivo de levadura. También se recomienda limitar el consumo de azúcar.